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Bienvenido a Cáncer Mama, un portal donde aportamos información puntual y cierta sobre una de las enfermedades más terribles de nuestro tiempo: el cáncer de mama.
En este sitio encontrarás las respuestas a las preguntas que te haces sobre el cáncer de mama, sus métodos de diagnóstico y prevención, los tratamientos con que cuenta la ciencia médica para ponerle freno, sus síntomas y tipos.
Se cree que una una de cada 18 mujeres desarrollará alguna forma de cáncer de mama. Ataca especialmente la franja comprendida entre los 45 y 55 años, y si no se detecta a tiempo, la tasa de sobrevivencia y recuperación ronda el 60%. El lapso de vida estimado en los casos más graves ronda entre los seis meses y los dos años. Su detección precoz y su diagnóstico oportuno y correcto, sin embargo, garantizan una sobrevivencia y recuperación del 90%.
La importancia de hablar, difundir, informarse e informar sobre el cancer de mama está fuera de toda duda.
Síntomas del Cáncer de Mama: los primeros avisos
El cáncer de mama en sus primeros estadios, y ese es uno de los grandes problemas con los que la medicina se enfrenta, es un enemigo invisible. Sólo en un 10% de los casos se presenta dolor. El primer signo inequívoco es un bulto indoloro, ubicado en la mama (duro y diferente del tejido que lo rodea). En ocasiones se acompaña de un cambio en el color de la zona afectada. También son síntomas alarmantes la hinchazón de los ganglios, la aparición sin razón de heridas en el seno, la presencia de piel reseca y escamas y de flujo a través del pezón (diferente a la leche).
Tipos de Cáncer de Mama: benignos y malignos
La mayor parte de los tumores que aparecen en el tejido mamario no son cancerosos, sino fribroquísticos. A este tipo se le conoce como “benignos”, y no se expanden por el cuerpo. Producen, a lo mucho, dolor e irritación. Los tumores cancerígenos, llamados “malignos”, pueden extenderse a todo el cuerpo (crear metástasis en otros órganos). El cáncer de mama se clasifica según si afecta sólo los conductos mamarios (ductal in situ), si ha afectado más tejidos en la mama (ductal intrusito) o si ya ha se ha extendido y afectado otros órganos (lobular infiltrante).
Prevención del cáncer de Mama: el mejor remedio
La cura definitiva para el cáncer de mama aún está por ser descubierta. Hasta que lo sea, el tratamiento más exitoso es la prevención. Si el diagnóstico de cualquier forma de tumor maligno con oportunidad, puede evitarse su propagación. Para ello, es fundamental que cada mujer conozca los factores de riesgo que elevan la probabilidad de padecer un cáncer de mama, para estar alerta ante la aparición de sus síntomas, y que se realicen revisiones frecuentes para descartar la aparición de tumores.
Tratamiento del cáncer de mama: una intervención oportuna
El tratamiento a seguir en los diferentes tipos de tumores que afectan las mamas son específicos de cada tipo de tumor. Cuando la malformación no es mayor a un centímetro, la cirugía suele ser suficiente. De ser mayor, la extirpación debe acompañarse de otro tipo de tratamientos (quimioterapia u hormonoterapia). Lo que define, en todo caso, el tratamientos es el número de ganglios afectado por las células mutantes. En casos de mayor gravedad, se puede llegar a la extirpación parcial o total del seno afectado y agresivas terapias de quimio y radioterapia. Sólo un 10% de las intervenciones quirúrgicas en casos de cáncer de mama no requieren de ningún tipo de tratamiento secundario.
Diagnóstico del Cáncer de Mama: entre más pronto, mejor
A pesar de los avances de la ciencia en técnicas de diagnostico del cáncer de mama (desde las resonancias hasta la biopsia), la mejor herramienta de diagnóstico temprano sigue siendo la autoexploración. Sólo con una revisión cotidiana se puede detectar el cáncer en sus estadios más tempranos y orquestar una pronta y feliz respuesta ante la enfermedad. La autoexploración es una sencilla técnica de revisión táctil que debe hacer la mujer, pues ella conoce sus senos mejor que cualquier médico o enfermera.
Radioterapia: un tratamiento sin dolor
Como complemento para las intervenciones quirúrgicas más agresivas, los oncólogos recomiendan la radioterapia para evitar el resurgimiento de focos cancerígenos. Consiste en la exposición de las zonas afectadas a rayos de alta energía (como los rayos X) que destruyen las células cancerígenas. Suelen bastar entre 20 y 30 días, unos cuanto minutos, y es indoloro. También permite disminuir el tamaño de tumores para extirparlos más fácilmente.